La imagen real producida sobre la
retina es inversa con respecto al objeto observado, lo que ha dado lugar a la
siguiente pregunta:
¿Porqué, entonces, no vemos los
objetos invertidos?
La cuestión carece de significado,
por que nosotros no miramos la imagen sobre nuestra propia retina. El fenómeno
es el siguiente: el hábito nos enseña que a determinadas impresiones sobre los
órganos de nuestros sentidos corresponden determinadas realidades en el mundo
exterior, de tal modo que, cuando tales impresiones se repitan, las atribuimos
a la existencia de aquellas realidades; y este proceso es
independiente del mecanismo que produce la impresión y transmite la sensación
al cerebro. La imagen retiniana no tiene para nosotros realidad objetiva, y es
lo que hemos querido significar al decir que no la miramos
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